Bueno, después de todo puede que no haya sido tan buena idea esto del viaje. Se suponía que arribaríamos a Puerto Montt a la mañana siguiente, pero, en fin, cuando llevábamos cuatro horas de viaje, el bus entró a un terminal y apagó los motores. Algunos pasajeros se irguieron en sus asientos, y pronto se encendió la luz del pasillo y entró el auxiliar.



